martes, enero 16, 2007

"Paciencia y Modestia"

Anoche, por fin, yo le he dicho y no me canso de decirlo, Martin Scorsese es el mejor. Ayer tomó el globo de oro en sus manos y parecía como si aún no pudiera creerlo, ¿será que después de tantas y tantas nominaciones Scorsese se llevará también el Óscar? No es cuestión solamente de Los infiltrados, se ha pasado la vida dando muestras de su sabiduría, de su amor por el cine, de su capacidad para convertir a jóvenes promesas en asombrosos actores, caso claro: Leonardo DiCaprio y también se ha dado el lujo de evidenciar radiografías de las ciudades modernas por las que transita diestramente desde que las llamó Malas Calles. Felicidad entonces por el triunfo de Scorsese, que como la justicia cojea y se retarda mucho, pero dicen que llega.
Pero hay también que hacer un alto, con camiseta y bandera de Colombia envuelta en el cuerpo. Fernando Gaitán, libretista de Café con aroma de mujer, Betty la fea y ahora Hasta que la plata nos separe, no estaba en la mesa de ninguno de los asistentes a la premiación de los Golden Globe, pero ganó, y con él brilló Colombia. La versión producida por la actriz mexicana el Salma Hayek obtuvo dos estatuillas, una para la actriz América Ferrera y otra para la serie; simple raíz cuadrada, el que más ganó fue Fernando Gaitán con su creación, con la más fea de todas, pero eso sí, la más inteligente.
Y gana porque lo más importante es que uno de los fenómenos que ha decantado la exportación de la telenovela colombiana es que los latinos residentes en Estados Unidos que vituperaban de su idioma y de sus raíces, ahora quieren hablar de nuevo en español y se identifican con sus ancestros.
Orgullo, claro, mucho orgullo. Y más porque tuve el privilegio de trabajar junto a Fernando Gaitán cuando comenzó su tesón, cuando a punta de "paciencia y modestia", como él mismo lo dice, defendió a capa y espada una historia por la que se apostó muy poco en un comienzo, porque según varios sabios nadie iba a creer ese cuento rebuscado de una recolectora de café pobre, pobre, pobre, que se enamorara del dueño de la hacienda cafetera y luego se convierte en la más exitosa gerente de la mayor empresa exportadora de café de latinoamérica, ¿les suena un tanto conocido?

lunes, enero 15, 2007

Tan cerca como el 2027

Con nuestra querida amiga e incansable cinéfila Liliana Sáez, http://kinephilos.blogspot.com///quedamos en charlar apenas viera Los hijos del hombre, ahora estoy tratando de escribir entradas un poco más cortas, es uno de los intentos del nuevo año, por acá entonces podría comenzar la charla...
Lo bueno de los arribos es que la emoción sea igual o mayor a la que se tiene cuando comienza la espera, por eso no podía posponer el derroche de estremecimientos que me causó Children of men, del mexicano Alfonso Cuarón. Qué bien, de nuevo, por los latinos que se imponen en el cine; a Cuarón lo acompaña reiteradamente el director de fotografía Emmanuel Lubezki, quien también hace un maravilloso trabajo y como si fuera poco, en este momento realiza la cinematografía del documental de los Rolling Stones que está dirigiendo el más grande, para qué nos decimos mentiras: Martin Scorsese. El director de Y tu mamá también sorprende, con esta historia sórdida de un 2027 muy cercano, certero, aterrador. La esperanza: una negra indocumentada y prostituta que tiene en su vientre al único bebé que se ha podido procrear en medio de las pestes, la contaminación y la guerra. Y así como puede sonar espeluznante, es totalmente conmovedora.
Hay, sobre todo una escena que hacer derramar lágrimas a borbotones, por eso guionistas como mi profe chileno Julio César Rojas, la llaman escena de máxima perturbación, la que corresponde a esta película es llena de emociones, gritos de libertad y por encima un inmenso respeto a la vida en medio del odio. Los personajes, impecables, sobre todo los de Clive Owen y el sibarita de Michael Caine; llaman mucho la atención varios elementos de la "ciencia ficción", sí, entre comillas porque no distan para nada de una posible y eventual realidad. El David, de Miguel Ángel con una prótesis, el original del Guernica en un comedor, crudísimas imágenes de indocumentados, pero ninguno de ellos habla en español; varios guiños que hace el joven director mexicano que se ha ganado un alto lugar en las ligas mayores del cine. No es más, mírenla, disfrútenla aunque sea tan estremecedora y penumbrosa.

viernes, enero 12, 2007

Hallazgos sin compartir

Y bueno, comenzó el año hace muchos días y no había ni tocado el blog, no por la desidia que se acumula en los finales y comienzos, el silencio de alguna manera se encajonó con dos palabras: incapacidad y convalecencia, qué horribles son. Un poco más de un mes en el que estaban prohibidas las caminatas largas, las escaleras, la bicicleta y la natación. Pensé que sería terrible porque nunca había permitido que hasta la más dura de las gripas me tumbara a la cama, siempre me he hecho la boluda con cualquier malestar, pero ésta era obligada, institucionalizada además quirúrgicamente. ¡Y ahora qué voy a hacer si no puedo andar de un lado para otro el día entero! Me iba enloqueciendo de sólo pensar que estaría 30 o más días “en reposo”, pero ahora los agradezco con toda el alma, por varios hallazgos, por reencuentros y maravillosas coincidencias. Leí, bastante, no todo lo que pretendía, pero leí varios libros que tenía por ahí arrumados sin poder tocar. Disfruté otro tanto de pelis que también había dejado a un lado por ene cosas, mis alumnos, las clases y demás. También llegaron a casa unos títulos nuevos, que como dicen los españoles, me pusieron a flipar. Lo mejor… terminé la primera versión de un guión de largo que comencé a mitad de año y rondaba en mi cabeza sin poderme sentar en paz con el fin de terminar, y sí, esa primera versión ya hasta tiene fecha y número en derechos de autor. Si olvido esto, me acribillan, los amigos llegaron de visita y fue hermosa su compañía, la complicidad, el cotorreo, las flores y las frutas, las demostraciones de amor, al fin y al cabo. Entonces no puedo dejar a un lado y sin nombrar, sin compartir, esos agradables encuentros. Cine: una película fantástica, brutal, dos asombrosos personajes que no dejan respirar bien, está catalogada como un thriller psicológico y evidentemente lo es, sin dudarlo hay que mirarla y volver a saborear el “dulce duro” y amargo que nos entrega David Slade, con su Hard Candy, http://hardcandymovie.com/ De veras, es tan buena que sigue rondando en mis recuerdos y hace más de un mes la vi.Otra, o mejor otras que incluyen a un maravilloso dúo: Alejandro González Iñárritu y Guillermo Arriaga. Confieso que de manera pirata llegó a mis manos Babel, pero la tentación de verla antes del estreno pudo más que el eterno respeto que siento y sentiré por los narradores de historias. Babel perfecciona la propuesta narrativa de estos dos creadores, trípticos alrededor de un hecho, por lo general, el más absurdo, aquello que hemos escuchado tanto, estar en el momento y en el lugar equivocados nos puede cambiar el rumbo total de la vida, el sino, las estrellas que iluminan una flecha u otra, la mujer mexicana que cuida a los hijos de Brad Pitt lo dice con mucho dolor, algo así, no soy mala mi niño, el problema es que cometí un error muy grande; como el error de la escopeta en los niños en Marruecos, o como el sino que se desmiembra en el momento del choque de Amores Perros, y el otro choque en 21 gramos, o los disparos que matan a Melquíades Estrada en la película de Tommy Lee Jones, con la inconfundible narrativa de Guillermo Arriaga.Qué bueno es poder nombrar con tanto orgullo a latinos que alcanzan cada vez peldaños más altos. Se perfecciona Arriaga en su estructura que recuerda a Rashomón y a Pulp Fiction, pero la reevalúa; se perfecciona también González Iñárritu y suena mucho en el Óscar, nos da paso a los otros, ¿y por qué no?, pensamos. Tal vez no sea descabellado, hay proyectos e historias que se hicieron el año pasado y su factura no tiene nada que envidiar, al contrario, muchísimo para mostrar. Antes de la operación pude estar algunos días en el rodaje de Perro come Perro, de Carlos Moreno, de esa película se hablará y bastante, un guión como pocos, la historia es tan brutal, tan verdad, que no deja parpadear. También pude ver apartes de un primer corte de Otros, de Óscar Campo, cada plano es tan perfecto que produce un éxtasis similar a las imágenes de 2046. Pero de esas películas aún no se puede hablar, por eso retomo a los mexicanos, hoy estrenan la de Cuarón, los trailer invitan a momentos demasiado sórdidos y demasiado cercanos aunque se presenten como ciencia ficción. Y seguramente dentro de muy poco Arriaga nos presentará la versión en cine de su novela El búfalo de la noche, de amores extremos, de soledades en una de las ciudades más grande del mundo, caminé de nuevo por el D.F. mientras leía esta novela. Guillermo Arriaga vendrá al Hay Festival, toca casi perseguirlo ahora que estará en Cartagena, hablar con él para que nos cuente sobre sus experiencias porque ya es premio de guión en Cannes y seguramente con Babel acariciará la gran estatuilla dorada.
No quiero extenderme y ya lo estoy haciendo, claro, hubo bastante tiempo y mucho por hacer, por escuchar, como el dulce Jorge Drexler con su Eco, su Deseo y la Fusión, y más por ver, otra que no puedo dejar de nombrar, mi hermana llegó con un encargo que le había hecho, la última película de Wim Wenders, con Sam Shepard y Jessica Lange; el más papacito de los dramaturgos y su esposa, la divina y súper actriz. Tiene toda la atmósfera que recuerda París Texas, infaltable, hay que verla y volverla a ver: Don’t come Knocking.
Y para no alargarme, los últimos días, cuando “levantaron el castigo” y me dieron de alta, salí corriendo para la dichosa Bogotá, cómo es de rico caminar cuando las calles están casi despobladas, con la luna llena del 1 de enero y los cielos de azul enorme que me recibieron en la avenida Jiménez que no me canso de caminar y volver a caminar, con el viento frío que se desprende desde Monserrate. Cómo te quiero ciudad loca, lluviosa, gris y helada, cómo te sigo extrañando, aún no entiendo cómo fui capaz de abandonar tus calles después de tantos años de tu confabularme con tus aires… No más, la nostalgia de nuevo. La próxima será mucho más corta y con nuevas brisas.

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Me declaro culpable: De querer ser narradora interminable. De querer ir al cine de tres, seis, nueve. De enamorarme siempre hasta los tuétanos. De pasarme el día entero hilvanando y escribiendo historias que no sé quién podrá leer. De mi adicción por comprar libros, música y películas. Y también me declaro culpable por tener en la entrada de mi casa dos maletas de viaje listas, una para el invierno y otra para el verano que me esperan en cualquier lugar.

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