viernes, diciembre 11, 2009

Connecticut Street Motel... Hooper y sus historias en cada pintura... Una escaleta que aún no es guión.


1. INT. HABITACIÓN MOTEL DE PASO. ATARDECER.
Julia, una mujer de unos 35 años, delgada, pelo rubio y ondulado, boca pintada de un rojo muy encendido, lleva un vestido vinotinto con escote y pegado al cuerpo. Mira con expectativa hacia la puerta y está sentada casi al borde de una cama grande de una habitación amplia que tiene un gran ventanal, por el que penetra la luz naranja del atardecer. A un lado de la cama hay dos maletas medianas y abultadas y sobre un asiento que está frente a Julia descansa una chaqueta blanca de piel y el estuche de un contrabajo. Al fondo, en la calle se alcanza a ver la trompa de un convertible reluciente y nuevo, un Studebaker rojo 52 que avanza y se estaciona frente al motel. Afuera se enciende el neón del aviso del motel, las letras atraviesan por la ventana y se leen sobre la colcha oscura que cubre la cama: Connecticut Street Motel. En la puerta se escuchan dos golpes. Julia sonríe con placer.

JULIA (CASI SUSURRANDO)
Llegaste, por fin llegaste.

SAM
Ábreme nena. Casi no logro escapármeles.

Julia vuelve a sonreír y se incorpora. Se mira en un espejo que está detrás del sillón donde se encuentra su chaqueta de piel. Limpia en las comisuras un poco de labial que se le ha salido y se admira su cuerpo en el espejo.

2. EXT. CALLES. DÍA.
Sam, un hombre de 40 años, de baja estatura, un poco calvo y con una incipiente barriga, lleva un traje completo de paño negro, sombrero también negro, y unos zapatos bastante gastados y sin ningún brillo. Empuja con dificultad un contrabajo que lleva en su estuche. Sam camina apresurado por una calle transitada por carros de los años cincuentas. Una mujer pasa por su lado y le mira los zapatos con un poco de asco, lleva un sombrero con un tul que le cubre parte del rostro y va muy elegante con un vestido rosa a la rodilla. Sam se percata de la actitud de la mujer y se detiene en una vitrina para mirarse de cuerpo entero, descansa el contrabajo y se embelesa con lo que ve. En la vitrina están exhibidos diversos zapatos, a un lado sobre un atril brillan unos zapatos de hombre con lengüeta en charol y en blanco y negro.

3. INT. TIENDA DE ZAPATOS. DÍA.
Las manos regordetas de Sam lustran con un pañuelo las lengüetas de unos zapatos en charol negro y blanco. En el dedo anular tiene un anillo en oro con una incrustación de una esmeralda en el centro. Sobre las piernas cae un estuche grande en cuero de un contrabajo.

4. EXT. CAFÉ HOOPER. DÍA.
El café está situado en una esquina de una calle de barrio. Un gran ventanal lo circunda y permite ver hacia adentro donde hay una gran barra diseñada de la misma manera de la construcción, un largo mesón que voltea hacia la otra pared del lugar donde también hay un ventanal. Dentro de la barra está John, 30años, es un hombre rubio con uniforme blanco que prepara café en una gran cafetera con un águila en la tapa. Frente a él se encuentra Julia, lleva un vestido azul petróleo con mangas hasta la mitad de los brazos, el pelo suelto y la boca muy roja. En una de las mesas que mira hacia el otro lado de la calle se encuentra dándoles la espalda Joseph, un hombre de 50 años, lee un periódico en el que hay un titular que anuncia que el senador Mc Carthy puso preso al escritor Dashiell Hammet, lleva sombrero y un vestido azul oscuro completo con camisa azul clara y corbata de rayas. y zapatos en material y lustrados impecables.
5. INT. CAFÉ HOOPER. DÍA.
John coloca un café frente a Julia, ella le hace una seña cómplice y él busca en unos estantes que tiene abajo de la barra, saca una botella de licor blanco y le pone un poco al café. Vuelve a colocarlo frente a Julia y ella le sonríe agradecida. John parece desfallecer con su belleza. En la puerta se escucha un sonajero que anuncia la llegada de alguien que entra. Julia y John voltean a mirar. Joseph baja un poco el periódico y mira de reojo a Sam que se lustra sus zapatos de charol con un la bota del pantalón y se trastabilla en la puerta del café mientras mira hacia el suelo y evade el peso del estuche del contrabajo. Joseph hace un gesto de desagrado, mientras Julia mira enternecida a Sam que suda a mares y se acerca a la barra. John lo saluda con un gesto amigable.

6. INT. CAFÉ HOOPER. ATARDECER.
Afuera se desprende una gran lluvia. Joseph deja el periódico y mira molesto hacia la barra donde Sam se sonríe con Julia que lo mira embelesada y habla con él como si fuera un viejo conocido. Joseph se incorpora de su asiento y se dirige hacia el fondo del café donde se divisan los baños tras una columna. Se acomoda en un sitio estratégico donde sólo lo ve Sam y le hace una seña para que se acerque. Sam se baja torpe del taburete de la barra y se acerca al lugar donde lo espera Joseph. Sam lo mira asustado, le dice que no sabía que era con él la cita. Joseph le advierte que detrás del rostro angelical de las mujeres siempre se esconde una bruja. Sam se pone nervioso y le pregunta cuál es la misión que le ha mandado el jefe. Joseph se ríe y le dice que al menos ya comenzó con la labor, esa libertina de la que se hizo amigo es su misión, tiene que seguirla a donde vaya, es la nueva mujercita del jefe, pero sabe muy bien que Julia es una bandida que en cualquier momento lo va a dejar abandonado. Sam traga entero, ya comenzaba a gustarle Julia, y por su cabeza pasa una advertencia, porqué siempre se enamora de quien no es. Joseph se burla abiertamente de él y le dice que tenga cuidado, le entrega un dinero para que comience con la labor, el resto se lo dan cuando llegue con las pruebas de Julia. Sam asiente aburrido y Joseph entra al baño. Sam camina desolado hacia la barra, Julia le pregunta dónde estaba, le dice que quiere que la acompañe hasta su casa porque se siente muy sola. Sam asiente como un autómata.
7. EXT. CALLE CASA JULIA. NOCHE.
Julia y Sam caminan evadiendo varios charcos que se han formado en la calle, llegan hasta la fachada de una casa republicana y ella se detiene, ahí vive, lo mira seria y embelesada y le confiesa abierta que nunca le había pasado algo igual con nadie, él respira confianza, ella quisiera alguien como él para que la acompañara siempre, además adora que sea músico. Sam mira con tristeza el estuche de su contrabajo, está a punto de derretirse y de contarle su verdad, ella le dice que si van a estar juntos necesita confesarle que hay un hombre en su vida, él pretende que ella haga todo lo que él dice, pero no la quiere sino para exhibirla y para amante de turno porque sabe muy bien que George es casado. Le pide ayuda a Sam, él asiente, baja la cabeza y le dice que él también tiene que contarle algo, no le importa si la puede perder, pero se lo va a decir.

8. INT. OFICINA DE GEORGE. DÍA.
El lugar es una oficina muy elegante donde hay varias cajas contramarcadas de un aceite de carros, y está situada en un espacio estratégico de un lugar de venta de carros Ford y Studebaker. George, se pasea cerca de un escritorio grande de madera, es un hombre de 60 años, canoso y con rostro severo, golpea con fuerza y con el puño de sus manos sobre la mesa. Joseph asegura que Sam los ha engañado, lo evadió cuando ya lo tenía entre manos, quién va a creer pero ese gordo tiene su tumbao, no sabe en qué momento se le voló, pero lo que sí sabe es que Julia seguramente lo estará esperando en el Connecticut Street Motel, ahí se han hospedado en los últimos días, George está a punto del infarto, le dice a Joseph que el mismo irá a matarlos, pero Joseph no se lo permite, le dice que recuerde lo mal que ha estado del corazón, los médicos le han advertido que no puede exponerse a emociones fuertes, le promete que los encontrará con las manos en la masa. Sólo le toca esperar a que Sam aparezca en el café donde se citan todas las tardes y seguirlo. George grita lleno de furia que los quiere en primera plana y muertos al día siguiente. Joseph asiente y sale apresurado de la oficina.

9. EXT. CAFÉ HOOPER. DÍA.
El Studebaker está estacionado frente al café, en la barra se encuentra John, está solo y limpia el mesón. Frente al carro y mirándolo sospechoso se encuentra Sam, lustra sus zapatos de charol con la bota del pantalón y limpia con un pañuelo unas gotas de sudor que le caen de la calva hacia el rostro. Mira hacia todos lados, pero la calle está completamente desolada. Se acerca al ventanal del café, John lo saluda amigable desde adentro, Sam le responde, mira hacia el carro de nuevo, revisa las esquinas de las calles y no se ve un alma. Emprende carrera por una de las calles y se pierde en una esquina. Al fondo se escucha el motor del Studebaker que es encendido.

10. INT. HABITACIÓN MOTEL. PASILLOS. ATARDECER.
Julia se arregla el escote de su vestido vinotinto y abre la puerta ansiosa. Sam se le abalanza y ella lo besa enamorada, pensó que nunca iba a llegar, quiere que le cuente cómo se le escabulló al lavaperros de Joseph, lo atribula con mil preguntas, pero él sólo quiere besarla. Sam le pide que entren, tienen que irse de allí porque tal vez Joseph ya sabe donde están. Julia lo abraza emocionada y cuando va a cerrar la puerta alcanza a ver una sombra que se mueve en los pasillos del motel. Como un francotirador Joseph sale de una de las esquinas y apunta a la pareja. Julia lo mira aterrada, mientras Sam voltea su rostro hacia el pasillo lleno de pánico.


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Me declaro culpable: De querer ser narradora interminable. De querer ir al cine de tres, seis, nueve. De enamorarme siempre hasta los tuétanos. De pasarme el día entero hilvanando y escribiendo historias que no sé quién podrá leer. De mi adicción por comprar libros, música y películas. Y también me declaro culpable por tener en la entrada de mi casa dos maletas de viaje listas, una para el invierno y otra para el verano que me esperan en cualquier lugar.

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