sábado, diciembre 09, 2006

Para no olvidar

Abrazo
Bobos
Convivencia
Delincuencia
Enfermedad
Fat-free
Guerra
Homenaje
Intimidad
Lujo
Memoria
Nuevos ricos
Ortografía
Peste
Rencor
Sentir
Timidez
Veneno
Whisky
Zapatos

Me apropio de sus Palabras Sueltas para no permitirme el olvido. Si tuviera que definir con una sola frase, inmediatamente sentiría el inmenso y cálido abrazo que brinda Héctor Abad Faciolince con su nuevo libro El olvido que seremos. Pero ese abrazo pleno de ternura en cada palabra, llena también de mucho dolor, desazón y lágrimas; porque de su más pura intimidad se devela la espeluznante radiografía de la enfermedad que se nos ha inoculado con demasiadas V en el diccionario: violencia, virulenta, viperina, veneno… y si continúo no podría detenerme. Comencé a leer a Héctor Abad Faciolince hace algunos años porque imaginé que era el hijo de Héctor Abad Gómez, su magnicidio causó un impacto en casa porque mis padres, los dos ligados a la salud en varios aspectos, rechazaron por completo lo que sucedió y también, lamentablemente, vislumbraron lo que se desencadenaría en Colombia a finales de los noventas. Aunque ya ni para qué se nombran décadas porque parece como si no tuviéramos cómo cuantificar ni clasificar tanta guerra que nos circunda como si fuera nuestra eterna peste. La curiosidad y luego la fascinación por Rodrigo y Susana, sus amantes furtivos, me llevó a leer con avidez a Abad Faciolince y a esperar con ansiedad sus nuevos títulos. Con esta memoria y homenaje a su padre donde le declara un amor inenarrable, se reafirma, qué digo, se consagra como el gran escritor, tiene mucha razón la amiga de la que habló en la entrevista que hace pocos días le hizo Álvaro García en el programa Primera Línea; Héctor Abad se convirtió en escritor para escribir este libro que acaba de publicar, porque nos evidencia tantas faltas de ortografía que cometemos y nos dan ese “mal aliento de la escritura”, causado por manuscritos ahora invadidos por lenguajes de nuevos ricos que son capaces hasta de buscar en “el súper” un corazón fat-free libre de grasas, de carbohidratos, de mugre, y claro, de amor. Abad nos hace sentir en sus zapatos para luego caer en cuenta que nos damos el lujo de vivir en malsana convivencia con este país de bobos donde a diario el perfecto abono de la tierra es el rencor y la delincuencia, que parecen ya los sinónimos perfectos para nombrar el lugar en el que nacimos. No se quede entonces sentado cómodamente en el olvido, asista de la mano de su hijo a esa conferencia que impartió Héctor Abad Gómez y que llamó “Epidemiología de la violencia”, con palabras y hechos de amor y ternura que lo llevaron a ese brutal silenciamiento por parte de quienes lo creyeron peligroso para conservar este absurdo continuismo de nuestros crímenes que se adhieren como sanguijuelas en la piel. Aproveche que es momento de regalos y de dejar a un lado la timidez para tomarse un whisky con su padre, o con alguien que tenga esa figura para usted, dígale sin miedos que lo ama y si no es capaz de pronunciarlo, regálele este libro para que él piense que su cariño se acerca un poco a este inmenso acto de amor del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince.

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Acerca de mí

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Me declaro culpable: De querer ser narradora interminable. De querer ir al cine de tres, seis, nueve. De enamorarme siempre hasta los tuétanos. De pasarme el día entero hilvanando y escribiendo historias que no sé quién podrá leer. De mi adicción por comprar libros, música y películas. Y también me declaro culpable por tener en la entrada de mi casa dos maletas de viaje listas, una para el invierno y otra para el verano que me esperan en cualquier lugar.

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